Útero de terciopelo
“Es en esos momentos, al llegar a mi casa, cuando en los huesos aún pesan restos de oficina, que sentada en mi pequeño altar privado, enciendo música y cigarros, me suelto el cabello, quito mis botas y cierro los ojos al fin… en esos momentos en que toda luz sobra, y sólo una leve penumbra ilumina mi cara, y los acordes se enredan en mis sienes…. lo puedo sentir. Ése es el templo que me guarece, donde se gestan ideas, pensamientos, ardores, urgencias… El útero aterciopelado de mi lunático universo privado.